

Hoy hay todo tipo de cajas: grandes, pequeñas, altas, bajas, de mil manera y de mil colores y materiales, pero hubo un tiempo no muy lejano (pero bastante distante del hombre de Atapuerca) en el que los baúles eran la caja por excelencia.
Aquí los recordamos y aquí presentamos nuestro baúl.
Un práctico baúl de cartón, pero eso sí, con la elegancia de lo sencillo y la grandeza de lo añejo. Un baúl que servirá para recoger nuestras cosas al igual que serviría una caja, pero nosotros le hemos otorgado distinción, categoría y personalidad.
